martes, 18 de mayo de 2010

Sentimientos compartidos

El bar Irish Rover situado a pocos minutos del estadio Santiago Bernabeu se fue llenado desde primeras horas de la tarde y es que, el final de la Liga en la capital había concentrado a decenas de merengues que se peleaban por encontrar un sitio para creer en el milagro. Escondidos entre todos, los culès se dejaban ver tímidamente con sus camisetas. El Real Madrid digno merecedor de la Liga tenía la obligación de ganar en Málaga y el líder, dependía de si mismo para revalidar su título.

“Los milagros existen cariño”, le decía un chico que vestía la camiseta del ex jugador Redondo, a su novia antes de que empezara el partido. Ella, que se estaba quitando la chaqueta le respondía “eso ya lo veremos” y le señaló a lo lejos su camiseta del Barça con el nombre de Messi.

Varias llegadas del Valladolid pusieron en peligro el título para el Barça e inquietaron a los aficionados culès. A la vez, a los merengues les invadió una alegría momentánea. Las caras largas empezaron a aparecer cuando Duda, adelantó al Málaga en el minuto 10 y como si de un gol se tratase los pocos culès del bar se levantaron. El alirón estaba un poco más cerca y se escuchaba como algunos de ellos lo cantaban por lo bajo, un hecho que provocó que varios aficionados del Madrid les recordarán que aún quedaba demasiado partido para hacer ese tipo de cosas. Aún se creía en el milagro.

Un gol en propia puerta de Luís Prieto y de Pedro (o Don Pedro como se hacía llamar en el bar) colocaban al Barça campeón en el descanso donde algunos aficionados merengues dejaron su sitio y abandonaron el bar sabiendo la que se avecinaba por parte de los culès, que mientras tanto iban a buscar cervezas para celebrar su tan ansiada liga.

Un niño le preguntaba a su padre en el descanso si ellos también se iban a ir “pero cómo nos vamos a ir, al final acabaremos ganando ya lo verás” le respondía el padre.
Creyeron los aficionados del Madrid en su equipo cuando Van Der Vaart, que volvió a ser titular, empató para los blancos. El gol, que resonó a la par junto con los demás aficionados de los bares vecinos, hizo soñar a más de uno en una remontada épica, como las que el Madrid tiene acostumbrados a sus aficionados. Los guiños, las sonrisas y las palabras volvieron a un bar que se había quedado mudo.

Pero poco duró la alegría y es que el Barça no defraudó. En el Nou Camp delante de sus aficionados y de los millones de culès que estaban pegados a la televisión los jugadores del Barça ofrecieron una fiesta de goles a sus seguidores. Messi, autor de los dos últimos se proclamaba pichichi y Bota de Oro. Su nombre resonaba en el bar.
Final del partido. Final de la Liga de los 99 puntos. Caras largas en los aficionados del Madrid que escucharon como sus amigos culès se acercaban para cantarles “eoeoeo esto es un chorreo” o “boti boti boti madridista qui no boti”.

El niño que creía en la remontada de su equipo se dejaba caer en el sofá esperando más minutos de partido para seguir creyendo en el milagro. Mientras tanto, ella, la chica de la camiseta del Barça cogía un abrigo para dárselo a su chico que con cara de decepción le daba las gracias. “Te lo dije” se atrevió a decirle a él que recogía las cervezas de la mesa y la abrazaba intentando comprender su alegría. “Ya lo sé pero déjame, hoy es un día de sentimientos divididos”. Ella se reía y cantando el himno del Barça se acercó colgándole la bandera del Barça que encima de la camiseta del Madrid fue el único momento de la noche donde se vieron los dos escudos juntos.

Belén M. Iglesias

1 comentario:

  1. Muy buena crónica!!! ¿pasó de verdad? la de la camiseta de Redondo no serías tú, no? xD
    Tot el camp!!!! (perdón pero no sé catalá y no sé si se escribe así :S

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